Cáncer Infantil

Definición de Cáncer Infantil

El cáncer infantil o pediátrico es el cáncer que afecta a niños. En general, distinto al que afecta a un adulto, ya que el cáncer que afecta a los adultos generalmente está asociado a la exposición a algunos factores de riesgo, como el tabaco, alcohol, dieta, químicos, sol y otros factores ambientales, mientras que el desencadenamiento del cáncer infantil generalmente no tiene una causa conocida y no existen métodos eficaces para prevenir su desarrollo. En general, que un niño tenga cáncer no significa que sus hermanos también vayan a padecerlo. El cáncer no se trasmite por personas o animales, y mucho menos un niño puede contagiar a otros niños.

Los niños pueden tener cáncer en las mismas partes del cuerpo que los adultos, con la diferencia que generalmente en los niños aparecer repentinamente, sin ningún tipo de síntoma precoz. Sin embargo, en muchos casos tienen un mejor pronóstico en comparación con los adultos.

Síntomas de Cáncer Infantil

Las probabilidades de que un niño con cáncer se cure son muy altas, dependiendo del tipo de cáncer y si es que la enfermedad se detecta a tiempo. El rol de la familia es fundamental para poder notar los posibles síntomas. Estos pueden incluir:

  • Fiebre (sin causa conocida) por un tiempo prolongado.
  • Dolor continúo de abdomen y huesos.
  • Crecimiento de ganglios o tumores.
  • Moretones y sangrado por nariz y encías.
  • Repentina pérdida de peso.
  • Sudoración sin causa.
  • Cansancio, palidez y anemia.
  • Manchas blancas en los ojos.
  • Dolor de cabeza y vómitos (generalmente en la mañana).
  • Hinchazón de abdomen.
  • Perdida de equilibrio.
  • Cambios en el comportamiento.

Si el niño presenta algunos de estos síntomas o signos, no significa necesariamente tiene cáncer.

Causas de Cáncer Infantil

No existe una causa conocida del cáncer infantil y solo el 5 por ciento se hereda de padre a hijo. La mayoría de casos de cáncer infantil se desarrollan por mutaciones en los genes hereditarios que siguen un proceso de crecimiento. Estos errores ocurren al azar y no existe una manera de poder controlarlos.

Tipos frecuentes de Cáncer Infantil

Los tipos de cáncer infantil se dividen en dos grupos. Las enfermedades hematológicas, como la leucemia y linfoma; y los tumores sólidos, como tumores óseos y sarcomas de tejidos blandos.

    • Leucemia

Tipo de cáncer que afecta a los glóbulos blancos o leucocitos. La medula ósea produce cantidades de glóbulos blancos anormales y se acumulan en la médula inundando el flujo sanguíneo, sin poder cumplir su función (proteger al cuerpo de enfermedades). Este cáncer interfiere en la producción de otras células sanguíneas, como plaquetas y glóbulos rojos. Esto resulta en anemia, hemorragias y un gran riesgo de contraer infecciones por las anomalías en los glóbulos blancos. Se clasifican en dos tipos, leucemia aguda (se desarrolla rápidamente) y leucemia crónica (se desarrolla lentamente). Normalmente es la leucemia aguda la que afecta a casi todos los niños. En general, las probabilidades de curación son muy altas si reciben el tratamiento adecuado y es muy probable que nunca reaparezca el cáncer

    • Linfoma

Aparece cuando un linfocito (un tipo de glóbulo blanco) empieza a multiplicarse y deja sin espacio a las células sanas. Los linfocitos cancerosos crean los tumores que agrandan los ganglios linfáticos.

Existen muchos tipos de linfoma. Uno de ellos es la “enfermedad de Hodgkin”, al resto se le llama linfoma no Hodgkin. Estos últimos empiezan a desarrollarse cuando un tipo de glóbulos blancos (células T y B) se vuelven anormales y empiezan a aumentar su número y esparcirse por todo el cuerpo.

    • Sarcoma del tejido blanco

Es un tipo de cancer que afecta a los tejidos blandos. Estos conectan, apoyan y rodean a otros tejidos, como los tendones y vasos sanguineo. Existen muchos tipos y dependiendo del tejido en el que se inician, pueden presionar los nervios y órganos. Esto genera dolores y dificultad para respirar. Para diagnosticar un sarcoma del tejido blando, los médicos deben extirpar y examinar una parte del tumor en el microscopio. Su tratamiento involucra radioterapia, cirugías, quimioterapia, o una combinación de éstas.

    • Osteosarcoma

El osteosarcoma es el tipo más común de cáncer de hueso y el más frecuente en infantes. Con el tiempo pueden diseminarse a otras partes del cuerpo, como otros huesos y terminar en órganos como los pulmones. Por lo general el osteosarcoma se desarrolla en las células que forman el tejido óseo, los osteoblastos. Afectan más que nada a los adolescentes que tienen un rápido crecimiento. Este tipo de cáncer, suele desarrollarse más en los niños que en las niñas.

    • Tumor cerebral

Es un conjunto de células anormales que empieza a crecer en el cerebro. Pueden destruir directamente las células del cerebro y provocar un daño debido a la compresión causada por el crecimiento de estas células. También, esto provoca hinchazón e incremento de la presión intracraneal. Existen varios tipos de tumores dependiendo de las edades de los niños, algunos pueden ser benignos o malignos, dependiendo del momento en el que se detectan. El tratamiento se realiza según la ubicación y tipo de tumor que tenga el niño.

Pruebas y Diagnóstico

El cáncer infantil tendrá un buen pronóstico dependiendo del tipo de cáncer y si es que se diagnostica en fases tempranas, ya que el tratamiento de la enfermedad será más efectivo; aumentando la posibilidad de mejoría y en algunos casos curación en los niños.

Las pruebas para diagnosticar el cáncer en los niños son numerosas, algunas muy molestas y muy complejas, pero necesarias para determinar el tipo de cáncer que tiene, en donde se encuentra, el tamaño y el avance que tiene. Las pruebas más comunes, dependiendo de cada caso son:

  • Análisis de sangre: Se extrae una pequeña cantidad de sangre que es analizada en un laboratorio para obtener los diferentes tipos de datos que el médico necesita.
  • Estudios radiológicos: Exámenes que generan imágenes del interior del cuerpo, por medio de ultrasonidos, rayos X, o resonancia magnética y se utilizan para el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de posibles enfermedades.
  • Biopsia: Extracción de un tejido del cuerpo con una aguja o mediante una cirugía de bajo riesgo, para luego ser analizado en un laboratorio.

Tratamientos y Medicinas

El tratamiento debe proveerse en hospitales pediátricos, porque cuentan con instalaciones y personal preparado y adecuado para los niños. El tratamiento que reciba el niño dependerá del tipo de cáncer, la edad que tenga y lo avanzado que se encuentre.

Los tratamientos más comunes para niños son:

    • Cirugía

Es el método más empleado para aquellos tumores pequeños y localizados en un lugar concreto. Consiste en extirpar el tumor y/o tejido circundante.

    • Quimioterapia

Es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, los cuales circulan por todo el organismo matando a las células cancerosas originales y aquellas que pueden haberse diseminado a otros lugares (metástasis). La quimioterapia no puede diferenciar entre las células normales y las cancerosas. Los efectos secundarios se presentan cuando se dañan las células normales.

    • Radioterapia

La radioterapia utiliza un tipo de energía (llamada radiación ionizante) para destruir las células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores. La radioterapia lesiona o destruye las células del área en la que se recibe tratamiento al dañar su material genético y hacer imposible que crezcan y se dividan (reproduzcan). El objetivo de la radioterapia es destruir el mayor número posible de células cancerosas y limitar el daño que sufre el tejido sano de alrededor.

    • Transplante de medula ósea

Se utiliza para tratar cánceres que afectan los células de la sangre, sobre todo en casos de leucemias, ya que permite que los médicos utilicen dosis de quimioterapia más altas que las que hubiese tolerado el paciente normalmente, si es que no hubiese recibido el trasplante.

Complicaciones

Complicaciones de la enfermedad:

  • Metástasis (expansión de las células cancerosas a otras partes del cuerpo).
  • Problemas Respiratorios.
  • Linfedema.
  • Náuseas y Vómitos.
  • Deficiencias Nutricionales.
  • Problemas de Funcionalidad

Complicaciones del tratamiento:

Los efectos secundarios más comunes de los tratamientos son:

  • Cansancio.
  • Incomodidad y dolor.
  • Daños en la piel.
  • Caída del cabello y sensibilidad del cuero cabelludo.
  • Heridas en la garganta, encías y boca.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Cambio de color y olor de orina.
  • Depresión.
  • Anemia.
  • Problemas de coagulación.
  • Mayor riesgo de infecciones.

Prevención

No se conocen las causas del cáncer infantil, por lo que es difícil prevenirlo. Pero existen varios estudios que demuestran que consumir algunos alimentos y llevar cierto tipo de vida desde el nacimiento (que debe ser impulsada por los padres), pueden disminuir el riesgo de sufrir esta enfermedad.

  • Comer frutas y verduras todos los días.
  • Evitar lugares contaminados y con humo.
  • Evitar el consumo de alimentos fritos y ahumados.
  • Sustituir la proteína animal por la vegetal.
  • Evitar edulcorantes y comida rápida.

¿Cuándo buscar a un especialista? (Signos de Alarma)

Consulta con tu pediatra si:

  • Detectas la aparición de un nódulo o un bulto en alguna parte del cuerpo del niño, una herida en la piel o dentro de la boca que no se cura.
  • Tiene dolor persistente en alguna zona de su cuerpo que no mejora ante los tratamientos habituales, como analgésicos.
  • Aparece sangrado o hemorragia anormal vaginal, urinaria o del tubo digestivo.
  • Presenta tos y/o ronquera persistente.
  • Cambian los hábitos urinarios o intestinales.
  • Notas que pierde peso rápidamente y sin justificación.

¿A qué especialista acudir?

  • Oncólogo Pediatra.
  • Pediatra
  • Hematólogo.
  • Hematólogo Pediatra.

La Cita Médica

Cuando se acude a una consulta médica por un síntoma o molestia, el médico elaborara una historia clínica antes de realizar cualquier prueba. En la historia clínica se incluyen los antecedentes familiares, personales, y hábitos de vida que lleva el niño.

La historia clínica y la revisión física que el médico realizará al niño, permite obtener datos que puedan desencadenar sospechas sobre un cáncer. De acuerdo al resultado, y posible diagnóstico, el médico realizará una serie de pruebas para descartar cualquier duda:

  • Análisis de sangre, orina y heces.
  • Marcadores tumorales: son sustancias que generalmente se determinan en sangre y cuya elevación por encima de lo normal se relaciona con la presencia de algunos tumores malignos.
  • Pruebas de imagen: radiografías, tomografías, ecografías, resonancias magnéticas y gammagrafias.
  • Biopsias.