Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

Definición

Es un trastorno de origen neurobiológico (células del sistema nervioso) caracterizado por un desarrollo inapropiado del nivel de atención, hiperactividad-impulsividad presente antes de los 7 años de edad y que produce un deterioro importante en dos o más áreas/aspectos de la vida del niño.

Síntomas

El TDAH tiene tres síntomas principales:

  • Falta de atención, caracterizado por:
    • Dificultades para mantener la atención durante un período de tiempo determinado.
    • Poca atención a los detalles.
    • Problemas para finalizar tareas.
    • Baja capacidad de escucha.
    • Problemas para organizar tareas y establecer planes.
    • Evitar actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido.
    • Tendencia a perder cosas.
    • Distraerse muy fácilmente.
    • No seguir las órdenes, indicaciones o instrucciones.
  • Hiperactividad, caracterizado por:
    • Exceso de movimiento, actividad motriz y/o cognitiva fuera de contexto.
    • Dificultad para permanecer quieto en cualquier contexto que lo exija.
    • Hablar en exceso.
    • Producir mucho ruido durante actividades tranquilas.
    • Pasar de una actividad a otra sin terminar ninguna.
  • Impulsividad, caracterizado por:
    • Impaciencia.
    • Dificultad para aplazar respuestas o esperar un turno.
    • Interrumpir con frecuencia a los demás.
    • Respuestas prepotentes: espontáneas y dominantes.
    • Tendencia a tocarlo todo durante la infancia.
    • Conflictos con los adultos y tendencia a tener conductas de riesgo en la adolescencia.

Causas

  • La causa exacta se desconoce. Se considera que es resultado de las distintas combinaciones de los factores de riesgo que actúan conjuntamente (ver siguiente sección).
  • Se sabe que obedece a un patrón hereditario. Algunos de los estudios asocian una serie de genes implicados en el TDAH que están relacionados con neurotransmisores (moléculas que transmiten información de una neurona a otra).

Factores de riesgo

Existen algunos factores ambientales que se relacionan con este trastorno, como:

  • Nacimiento prematuro
  • Encefalopatía hipóxico-isquémica (síndrome que se produce en la primera semana de vida debido a la disminución del aporte de oxígeno (O2) o la reducción mantenida del flujo sanguíneo cerebral)
  • Bajo peso al nacimiento
  • Consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo.
  • Consumo de heroína y cocaína durante el embarazo
  • Exposición intrauterina al plomo y el cinc
  • Traumatismos craneoencefálicos en la primera infancia
  • Infecciones del sistema nervioso central.

Pruebas y diagnóstico

La evaluación del TDAH debe incluir:

  1. Un examen médico completo para evaluar la salud general del niño y descartar problemas de tipo visual, auditivo, anemias o la falta de componentes vitales para la salud como hierro, acido fólico u otras vitaminas.

  2. Una evaluación psicológica profesional para tener una idea clara de la condición emocional del niño, incluyendo pruebas de capacidad intelectual y de desarrollo cognitivo.

  3. Una evaluación familiar para la cual se utilizan las escalas de comportamiento.

  4. Una evaluación escolar que incluya la historia académica y de comportamiento del niño en el aula.

  5. El diagnóstico se basará en el cumplimiento de los criterios del DSM-V, que son los criterios diagnósticos establecidos por la Academia Americana de Psiquiatría (2013) o los criterios de la CIE-10 (1992) reconocidos y establecidos por la OMS.

Tratamiento y medicinas

El tratamiento del TDAH debería realizarse de manera individualizada, teniendo en cuenta al paciente y su familia. El objetivo es mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante la disminución de síntomas y complicaciones del TDAH.

La forma más eficaz de tratar el TDAH consiste en combinar la terapia conductual y la farmacológica, acompañada de una intervención psicopedagógica (referida a la intervención del comportamiento humano en situaciones socioeducativas)

Tratamiento farmacológico:

La elección del fármaco se realizará, entre otros, en función de:

  • La existencia de problemas asociados (tics, epilepsia, ansiedad, etc.).
  • Los efectos adversos de la medicación.
  • La existencia del consumo de drogas en el adolescente.
  • Las experiencias previas de falta de eficacia de un determinado fármaco en el paciente.
  • Las preferencias del niño/adolescente y su familia.
  • La facilidad de administración.

Terapia cognitiva conductual:

Esta fomenta las conductas positivas: el reforzamiento positivo (alabanza), atención positiva, recompensas y privilegios. De esta forma, se anima al niño a portarse bien. Cuando el comportamiento no es el deseado, se aplican castigos y se reduce o elimina la atención que se le presta.

 

Complicaciones

Hasta un 85% de los casos de TDAH presentan otros trastornos psiquiátricos:

  • Trastorno negativista desafiante
  • Trastornos de aprendizaje
  • Trastornos por tics
  • Trastornos de ansiedad.

El riesgo de presentar un trastorno de personalidad antisocial es cinco veces mayor en pacientes con historia de TDAH.

Prevención

No existen métodos de prevención para el TDAH. 

¿Cuándo buscar un especialista?

Los signos de alarma para un TDAH, por los cuales se debe acudir a un especialista son:

  • Problemas de conducta en el colegio
  • Bajo rendimiento académico
  • Agresividad
  • Alteración en el sueño

La cita médica

El médico evaluará mediante una entrevista los siguientes puntos:

  • Naturaleza de los síntomas: frecuencia, duración y variación situacional.
  • Edad de inicio.
  • Repercusión en los diferentes ambientes de la vida del niño (colegio, casa)
  • Antecedentes familiares (debido al carácter genético del TDAH).
  • Funcionamiento familiar.
  • Antecedentes personales (embarazo, parto, período perinatal, desarrollo psicomotor, antecedentes patológicos e historia de salud mental del paciente).

Referencias bibliográficas

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-5), Washington, D.C.: American Psychiatric Association