Infección por Virus del Papiloma Humano (VPH)

  • Papiloma Virus

El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV o por sus siglas en inglés) es una familia de virus que afecta muy frecuentemente a los seres humanos, tanto a hombres como a mujeres.

Existen alrededor de 100 tipos de VPH, de los cuales  40  afectan a la zona genital y/o anal, y se dividen en 2 grandes grupos:

  • Los VPH denominados de bajo riesgo oncogénico, (bajo riesgo para producir cáncer) asociados a lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.
  • Los VPH denominados de alto riesgo oncogénico, asociados fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

 

  • La gran mayoría de las veces, la infección por VPH se cura sola, de manera espontánea, sobre todo en las mujeres menores de 25 años, sin producir ningún síntoma ni manifestación en el cuerpo.
  • Los VPH de bajo riesgo oncogénico pueden llegar a producir verrugas en los genitales y/o ano.
  • Los VPH de alto riesgo oncogénico pueden llegar a producir lesiones en el cuello uterino.
  • Pero tener VPH no significa que se vaya a desarrollar una lesión. Se estima que solamente el 5% de las infecciones por VPH no se curan solas, y se tornan persistentes. Sólo si la infección persiste por muchos años, (se calcula de 5 a 10 años), los VPH de alto riesgo oncogénico pueden causar lesiones en el cuello del útero de la mujer que pueden evolucionar al cáncer.

El VPH se transmite por contacto sexual. Es un virus de fácil transmisión, y es muy común. Se estima que 4 de cada 5 personas van a contraer uno o varios de los tipos de VPH en algún momento de sus vidas.

Entre los factores que aumentan el riesgo de infectarse con VPH están:

  • Tener múltiples parejas sexuales.
  • Tener alto riesgo social por mantener relaciones con parejas promiscuas.
  • Mantener contacto sexual sin protección o sin utilizar condones.
  • Las lesiones en el cuello del útero se pueden detectar a través del Papanicolaou, o PAP. Se recomienda, que todas las mujeres una vez iniciada su vida sexual, se realizen por lo menos un PAP una vez al año.
    • Si el resultado del PAP es negativo, significa que no se detectaron lesiones en el cuello del útero. Las células están sanas. 
    • Si el resultado del PAP es anormal o con alteraciones significa que hay algún tipo de lesión que hay que controlar y en caso que sea necesario, tratar.

Las lesiones de bajo grado como las verrugas, en general, no necesitan tratamiento. Se recomienda seguimiento con un PAP cada 6 meses.

En las lesiones de alto grado o pre cancerosas, el abordaje terapéutico consiste en:

  • Crioterapia: se congela el tejido usando una sonda metálica que ha sido enfriada con óxido nitroso o dióxido de carbono que circula dentro de la sonda. Tiene una efectividad que va del 85 al 95%, y solo se emplea en el caso de lesiones pequeñas de aproximadamente 20 milímetros o menos y que no se extienden dentro del canal del cuello uterino
  • Escisión electro-quirúrgica por asa: consiste en la eliminación del área afectada con un asa caliente como el bisturí, y requiere el uso de anestesia local. Tiene una efectividad del 95% para la eliminación de la lesión.
  • Conización en frío con bisturí: consiste en eliminar el tejido afectado con forma de cono del cuello uterino, utilizando para ello el bisturí. Aunque ya no es el tratamiento de elección para lesiones pre-cancerosas, todavía puede utilizarse en casos de lesiones que no pueden tratarse de otra forma, o cuando se sospecha de cáncer. Tiene una efectividad del 94%, requiere el uso de anestesia, y tiene como principal complicación el sangrado de la zona, así como el riesgo de estenosis (estrechez) del canal del cuello uterino.

Si el diagnostico es cáncer, los tratamiento a seguir dependerán del grado del mismo. El tratamiento puede incluir:

  • Procedimientos quirúrgicos
  • Terapia con medicamentos biológicos
  • Quimioterapia
  • Radioterapia externa y/o braquiterapia 
  • Cáncer de Cérvix: Prácticamente todos los cánceres cervicales son causados por infecciones por VPH, y solo dos tipos, el 16 y el 18, son responsables de casi 70% de todos los casos.
  • Cáncer de Ano: Los VPH causan también cáncer de ano, de los que casi 85% de todos los casos son causados por el VPH 16.
  • Otros: Se ha encontrado que los tipos 16 y 18 de VPH causan casi la mitad de los cánceres de vagina, de vulva y de pene.
  • Evitar promiscuidad y relaciones sexuales sin protección
  • Vacuna contra VPH :
    • Las vacunas contra el VPH se recomiendan para las niñas y niños de 11 o 12 años.
    • Son seguras y eficaces, y pueden proteger a hombres y mujeres contra algunos de los tipos más comunes de VPH que pueden causar enfermedad y cáncer.
    • Se administran en tres inyecciones en un periodo de seis meses. Es importante recibir las tres dosis para tener la mejor protección.
    • Los niños y niñas de 11 o 12 años tienen la mayor probabilidad de lograr la mejor protección que otorgan las vacunas contra el VPH y su respuesta inmunitaria a la vacuna es mejor que la de mujeres y hombres mayores.
  • Muchas veces los VPH pueden no causar ningún síntoma en etapas tempranas, por lo cual es importante que todas las mujeres sexualmente activas acudan se realicen un chequeo ginecológico por lo menos una vez al año.
  • En el caso de encontrar una verruga, tener sangrado vaginal anormal, secreción vaginal o dolor durante el coito con mayor razón es importante acudir a un especialista.

La cita médica consistirá en realizar una historia clínica que podría incluir:

  • Inicio de vida sexual
  • Número de parejas sexuales
  • Método de protección
  • Resultados de PAP anterior (si lo hubiese)

El PAP es una prueba rápida que toma sólo unos cuantos minutos. Se le pedirá a la paciente que se recueste sobre una mesa de auscultación, que ponga sus pies en unos sujetadores llamados estribos y que separe las piernas. Le cubrirán con una sábana sus piernas y estómago.

El médico introducirá en la vagina del paciente un instrumento llamado espéculo y lo abrirá para revisar el cuello del útero y realizar la prueba de Papanicolaou.

El médico usará una espátula, cepillo o hisopo especial para recolectar unas cuantas células del interior y alrededor del cuello del útero. Estas células se colocan sobre una pequeña lámina de vidrio y son examinadas por el laboratorio para asegurarse que son saludables. Aunque para la mayoría de las mujeres la prueba de Papanicolaou no es dolorosa, a algunas otras pudiera causarles molestias. 

  • Zaldívar Lelo de Larrea Guadalupe, Martín Molina Francisco, Sosa Ferreyra Carlos Francisco, Ávila Morales Javier, Lloret Rivas Miguel, Román Lara Monserrat et al . Cáncer cérvicouterino y virus del papiloma humano. Rev. chil. obstet. ginecol.2012. 77( 4 ): 315-321.